sábado, 14 de febrero de 2026

De fantasmas en frascos de mermelada

-Está ahí, ¿La ve?
El médico guardó lo que quedó de su cadáver en un frasco de mermelada y por un momento el espectro hizo ademán de desvanecerse, ¿Cómo podía continuar viéndola si le temía tanto como la extrañaba? 
-No pudimos recuperar la mayor parte de sus cenizas, podrían ser de cualquiera, pero creo que esto debería funcionar para que deje de perseguirte.
-¿Qué hay del resto? ¿Volverá por mí?
-No debería, no es como que usted la haya asesinado... En todo caso, eso requeriría mucho más esfuerzo que este... -el doctor sacudió el frasco con cuidado, acercando su rostro para ver el contenido de cerca, no era más que polvillo gris, nadie pensaría que alguna vez fue una persona de carne y hueso-. Es difícil decir que es suya, ¿Sabe? La ceniza. Normalmente se requiere de todo un estudio para determinar su proveniencia. 
-Es ella, estoy seguro, la reconocería en todas sus formas. Tal vez esa es mi maldición, por eso no puedo cerrar los ojos sin sentir su presencia o caminar por la calle sin verla por el rabillo del ojo. Lo peor de todo son las noches, doctor, esas noches de sueños implacables de cuando estábamos juntos, de cuando supe que había muerto, del funeral y de la vida ahora, ¡La vida ahora, si es que a esto se le puede llamar vida!
-Es un hecho, entonces, no volverá a molestarlo, ¿Qué le preocupa? 
-Alina es la persona más terca que conozco ..
-Era la persona más terca que conoció -especificó el médico-, para alejar los fantasmas es necesario pensar en ellos en pasado, de otro modo, les damos un poder que solo los vivos debemos tener: el de ser presente. 
-Le tengo tanto miedo a la silueta que me sigue a todos lados, pero temo más el vacío que se asienta en mi sangre con su ausencia. 
-El primer paso es aceptar que no volverá a verla, asúmalo y pronto verá que los frascos tienen una mínima parte del poder que podemos darle a nuestros pensamientos .
-¿Lo que usted dice es que pienso tanto en ella que la imagino?
-Palabras más, palabras menos. No es a los muertos a los que hay que temer.
-Es fácil decirlo cuando no la conoció -respondió el joven-. Ella juró perseguirme, sus últimas palabras fueron tan contundentes que aún resuenan en mis huesos: "no pude tenerte en vida, por mucho que te amé, me dejaste una y otra vez y esperaste a que te recibiera de vuelta con los brazos abiertos y yo lo hice. La sociedad me castigó por amarte a pesar de todo, tal vez tenían razón y desperdicié mi vida, pero ten por seguro que te perseguiré en la muerte como siempre quise hacerlo en vida, este cuerpo no me pesará", me lo dijo todo en su lecho de muerte, sus palabras se agolpaban contra sus pulmones y me dijo todo entre susurros. 
-¡Eso no era amor! ¡Era una obsesión! -se escandalizó el médico. 
-Oh, pero ella me amaba como nadie más pudo hacerlo, conocía cada una de mis fallas y las aceptó lo mejor que pudo, nunca quiso hacerme cambiar y por eso volví una y otra vez. Creo que eso es lo más difícil de todo, doctor, esta soledad aplastante, el sentir que mi alma se encuentra en este frasco de cristal con ella, con todos los momentos buenos que pasamos. 
-Entonces, si tanto la quería y era tan buena, ¿Por qué la dejó tantas veces? Alguna explicación debe tener.
-Tenía tanto miedo de perderla, sabía que algún día ese miedo se haría realidad y quería evitarlo a toda costa, al final no funcionó, ahora lo revivo una y otra vez.
-Bueno, es por eso que está usted aquí, solo cierre bien ese frasco y ella se esfumará, quédese con los buenos recuerdos y acepte su partida, déjela descansar.
-¡Es ella la que no me deja!
-Seguro que este frasco le hará bien.
-¿Desde cuándo los frascos son suficiente prisión para un fantasma? -preguntó el joven.
-La ciencia ha avanzado mucho en los últimos años, nos enseñan a contener espíritus débiles desde el primer año de universidad... -Comenzó a explicarle el médico.
-¡Espíritu débil! -se escandalizó el jóven y a punto estuvo de perder los estribos- ella era todo menos eso, por qué cree que puede perseguirme aún muerta.
-Puede que sea tan terca como la describe o es solo que usted la trae a colación cada que puede y su mente lo está traicionando por eso. 
-¿Mi mente? ¿Insiste en que la estoy imaginando?
-No soy el primero en sugerirlo, por algo usted se encuentra aquí, sosteniendo un frasco de mermelada como si de un tesoro se tratara. 
-¡Ella era invaluable! ¡El amor de mi vida! 
-Y ahora usted se empeña en ser el amor de su muerte, ¡Déjela ir! Que descanse en paz.
-¡Le digo que me persiguen y usted se burla de mí con estas estupideces de frascos de cristal! -el joven enfureció y lanzó el frasco contra la pared más cercana, este se hizo añicos con el impacto y una mancha polvorienta se plasmó en el blanco, el joven casi pudo ver al espíritu elevarse contra su voluntad y contuvo el aliento.
-¡Está ahí! ¿No puede verla?
-¡Enfermeros! -exclamó el médico y un séquito de hombres entró corriendo como si hubieran estado esperando una señal-. ¡Llévenlo a su habitación! Hemos concluido por el día de hoy sin resultados positivos.
-¡No! Esperen... Yo solo... Creí que... ¡Alina! Juraste perseguirme y ahora estoy solo en este lugar, ¡¿Cuándo es que por fin vendrás por mí?!--No es sano tener recuerdos tan nítidos de algo que pasó hace tantos años y una memoria tan dispersa del ahora... 
Las palabras se fueron superponiendo y desdibujando hasta que el paciente dejó de oírlas y solo pudo distinguir la leve risa de Alina, algunos rostros desvaídos y el murmullo ininteligible del médico ordenando su próxima suscripción. Todo comenzaría otra vez mañana.

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