No puedo olvidar cómo el crecer está sobrevalorado y, a la vez, solo puedes celebrar ciertos años antes de querer dejar de contarlos;
cómo todo el mundo espera que agradezcas el paso del tiempo y hagas una gran fiesta, que disfrutes de regalos que quizás no llegarás a utilizar y recibas abrazos bienvenidos y otros no tanto.
Los cumpleaños comienzan a sonar a disculpa cuando soplas las velas y nadie conoce tu pastel favorito, quizás ni tú mismo lo sabes porque prefieres…
¿qué es lo que prefieres? Me pregunto y sólo puedo imaginar la infinita gama de deseos que podrías pedir, ¿una nueva bicicleta cromada? ¿Un par de patines freeskate de otro color? ¿Un boleto a un concierto? ¿Vacaciones? ¿Más horas de sueño? ¿Más tiempo? Siempre más tiempo estaría bien.
Quiero que no olvides que los años no solo se suman, sino que también suman, y que las velas que apagues hoy serán deseos cumplidos mañana.
¡Que ocurra el efecto pigmalión!.
ResponderBorrarEse efecto mágico de susurrarle a las velas tus deseos, pueden por un instante en algún lugar rosar y curvar ligeramente un poco la realidad. :)
ResponderBorrarAún me debes un deseo.
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