¿Recuerdas ese sueño? Yo era como un monstruo.
Batía mis alas al bailar entre las llamas de tus ojos.
Te temía, tú a mí también.
Aprendimos a querernos, a dejar de perdernos.
En los pliegues de esa cama,
donde el tiempo parecía no ocurrir,
cambiaron tantas cosas,
nos hicimos sonreír.
De los viajes que recuerdo,
no volví a ser sólo yo,
me convertí en artista,
de tu persona una arista
y me volví más yo misma.
¿Recuerdas esos días? Yo era como un monstruo,
no debías hacerme llorar,
era mi decisión derramar mis olas interiores,
eso me decías cuando me deshacía en tus brazos una vez más.
En mis instantes junto a ti,
me volvía mar, playa, sol.
La calidez que guardabas era un espejo,
que me retaba a verme.
De la soledad que emanaba de esos sueños
poco recuerdo además de tu mirada,
quería para mí todo lo que eras,
pero míranos ahora.
Qué padres serían los romances si se asumieran así, sin complicaciones.
ResponderBorrar