Me he convertido en un frasco vacío en el fondo del mar,
no sirvo de caparazón, ni de casa para el calamar.
He oído de tortugas, caracoles y anémonas lunares,
todos seres solitarios, a mis ojos, héroes ancestrales.
Quisiera caer como las olas, sin miedo a los raspones de arena,
volver a confiar en que el porvenir carga con posibilidades etéreas.
Negar que existo cuando no me ves es la tesis de tu ausencia.
De ahí, he aceptado que en tu rostro entreteje distancias mi esencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario