sábado, 11 de marzo de 2023

Sueño de escritoras

Lunda vive por y para sí. Ha viajado, se ha perdido, ha aprendido en frenesí.

Lunda ha crecido separada de amigas, pero a veces todavía revive el recuerdo, cualquier cosa la lleva de vuelta hacia mejores días: 

Días de lluvia, cálidos abrazos; días de juego, entrelazar los dedos; días de amistad, picnics en el pasto.

Pero ella está bien, contenta con lo que obtuvo. No tiene miedo del error porque la historia le enseñó que equivocarse es la mejor cualidad humana. 

Y Lunda dice, "Malena, querida, venderemos piñas algún día, sueño de escritoras. Qué más da si prometimos ser amigas de por vida, eso también se perderá como las palabras que nunca nos diremos". 

Las cosas pasan, como la vida misma, como se extinguen los años y se desintegran los días.

Lunda vive la mayoría del tiempo en el pasado, sonríe mucho a los recuerdos. Se ha convertido en escritora, en ermitaña, en mentirosa, pues dice que ya no le importa la distancia. 

No hará el intento de cambiar a quien amó. Ni será como Penélope que espera a quien por guerras internas la abandonó.

Eso es también promesa de por vida, sueño de escritoras y pacto sin fin.

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