Terminarás matándote, querida mía, lo has descubierto y tu cuerpo solo espera. Lo supiste cuando en la mañana caía agua sobre tu cara, ni un baño te hizo sentir algo.
Lo supiste cuando notaste distancia con las personas que más quieres, cuando te negabas un día sí y otro también a llamar a tus padres, cuando llegaste a la conclusión de que no tenías metas y a la duda de si querías tener. La respuesta fue no.
Lo supiste cuando lloraste frente an amigos y desconocidos por quien alguna vez llamaste tu mejor amiga de por vida. Ya no son amigas, ¿cómo es que aún hay vida? Te preguntas, y deseas corregir ese capricho, ese desliz, error del destino y la casualidad, ¿cómo has resistido tanto? Esta indiferencia, el rechazo, el abandono y la desolación, ¿en qué momento decides vivir? ¿No tiene la misma importancia elegir cómo morir? A veces te has detestado, llamado tonta, para luego absolverte y culpar a los demás, te has dado palmaditas condescendientes y vuelto a empezar.
Ya probaste cada parte del arte, incluidas las biografías de varios suicidas, muchas poetas en la lista. Si de algo estás segura, es de que nunca te arrepientes de lo que sí llevas a cabo, de todos modos, con esta actividad cómo arrepentirte si habrá solo oscuridad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario