domingo, 2 de junio de 2024

Carta de relación de una aprendiz de bruja, pte. 1

Ser aprendiz de bruja no es sencillo. 
Se dedican a hacer encantamientos y hechizos 
que luego las dejan malhumoradas por horas 
y hay que aguantarlas sin quejas ni caras. 
Por otro lado, la casa huele permanentemente a brebajes extraños y tufillos de coles y ajo. 
Una vez incluso despedía un olor a pimienta que nos tuvo estornudando por días. 

Admito que es interesante seguir sus instrucciones, 
hacer los mandados al Mercado Oscuro 
donde venden toda clase de hierbajos y artefactos dignos de una bruja,
o al acantilado donde encontraré el tubérculo que mantendrá joven a la reina toda la vida, 
o asistir a convenciones donde me hago pasar por una bruja mayor y no una simple aprendiz. 
Sin embargo, no es del todo lo que esperaba, 
no se trata solo de hacer los encargos de Senua, 
sino de encargarme de todo el quehacer. 
La misma escoba que utilizo para trasladarme de un sitio a otro según me lo ordena mi jefa, 
es la que se encuentra guardada en el armario llena de cabellos, telarañas y polvo porque la uso también para el resto de tareas. 
Me he preguntado una y otra vez por qué no podemos utilizar dos distintas, 
pero no me he atrevido a sacar el tema con Senua, 
quien cuenta los centavos hasta para comprar los ingredientes de la comida que preparo. 

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