domingo, 4 de septiembre de 2022

Amor negado, amor perdido, amor no correspondido

Había vivido enamorada del mismo hombre los últimos siete años de su vida.

¿Acaso nunca sería libre? ¿No sería capaz de amarse a sí misma más que a él?

Si bien, su relación nunca había funcionado, él nunca había sido malo con ella.

No como sus otros novios, quienes se sentían sofocados con su relación.

Por lo que, con la mínima atención por parte de este amor, ella se sentía volar.

¿Qué es este problema imperante? ¿Por qué las mujeres aman por más tiempo?

Probablemente no sea así. Sin embargo, un amor no correspondido de siete años acaba con quien sea que lo sienta. Un amor no correspondido es fuente de llanto y desesperación, de pataletas y berrinches, de largas noches de insomnio, de soledad y de añoranza, falsas esperanzas, enojo. “Si tan sólo él me amara”, “si su corazón fuera mío”, “si supiera que sueño con él”. Pero no hay respuesta, la vida se va y ella sigue sola con sus pensamientos vacíos. ¿Cuál es su problema? Hay muchos prospectos más. Entonces, ¿por qué no se cree digna de un amor correspondido? ¿Le teme al compromiso tanto como su amor negado?

Ojalá fuera fuerte y dejara de pensar, de soñar, de arrastrarse por él. No ha aprendido nada durante tantos años. Tantos rechazos, tanta lejanía, y ella sigue inmersa en este amor perdido. Si se diera cuenta de lo rápido que envejece. Si aceptara su condición de humana que le permite olvidar y seguir adelante.

No. Ella desea ser afortunada con él. Quiere su amor y sólo el suyo. Él se niega incluso a verla, tiene cosas mejores que hacer. Ella sólo piensa en él, cada día, esperando el momento de volver a verlo, pero sabe, muy en el fondo, que debe dejarlo ir, dejar de pedirle tiempo, recoger los pedacitos de sus ilusiones y pegárselos a su vida otra vez. Encontrar esperanza en un futuro sin él.

Quiere odiarlo, enojarse, arrancarse los cabellos. Quiere caer en la oscuridad del olvido y llorar hasta quedarse ciega. Pero su orgullo se lo impide. En cambio, se ha pintado de rojo las uñas y quiere ver a sus amigas. Quiere, por una vez, no hablar con nadie sobre él. Y sus amigas tienen vidas, y tienen sueños, y tienen novios, y nadie le contesta. Por lo que ella sigue soñando con su amor perdido, esperando sus mensajes, esperando sus suspiros. No llegarán. Tendrá que descubrir por sí misma que ella es el problema. Y que los problemas se resuelven.

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