Cada día observo cómo caen partículas de cielo.
Siempre creímos que el cielo se caería sobre nosotros en un día fatídico, pero no fue así.
Mira, otro fragmento azul tirado en el jardín. ¿No lo ves? Es porque el cielo no es azul.
El cielo son los ojos de un vidente que se niega a ver cómo colapsa la tierra que ha creado.
El titán que nos cargaba por fin se ha cansado y nos ha lanzado por los aires, donde ahora giramos.
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