Y
voy a extrañar a Javi. Y sigo extrañando a Carlos.
Pero sobretodo voy a extrañar a Ziklali o Zivlalli o
Civlaliki o cualquier variación de su nombre que le quieras decir, mientras no
sea el real. Voy a extrañar su voz de traducción de A&E, porque aunque ella
diga que no es cierto que habla así, no puede esconder los “oh vaya” y “wow” y
“rayos” y “no puedo creerlo”. Voy a extrañar su inocencia que es de niña
chiquita pero totalmente real, como si enserio hubiera vivido en una burbuja.
Voy a extrañar que se pone loca cada vez que toma chocolate y que me pida que
la peine y los ademanes que hace con sus manitas cuando quiere que le dé algo
de comida y voy a extrañar que siempre pide elote mediano y se burla de que yo
pido papas. Voy a extrañar su forma de combinar el amarillo con el tinto y voy
a extrañar molestarla sobre ordeñar vacas cuando lleva su overol a la escuela.
Voy a extrañar sus anillos y sus collares y sus botas y voy a extrañar la forma
en la que me hace sentir un poquito mejor siempre que sonríe grande, grande,
grande. Pero sobretodo voy a extrañar que aunque siempre pienso que con mis
comentarios voy a alejarla y que algún día se va a hartar de que una niña que
no ha vivido nada la presione a vivir más, siempre terminamos caminando una a
lado de la otra, contándonos cualquier cosa, burlándonos de nuestra forma tan
diferente de ver la vida. Y sobre todo voy a extrañar a Ricardo y a sus chistes
sexuales a los que siempre termino contestando, algunas veces con algo peor y algunas
veces con un “Ricardoooo, no puedes decir eso” Voy a extrañar sus preguntas
sobre todas las tareas que todavía tenemos dos días más para hacer y sus ganas
de estudiar para exámenes que ni siquiera están cerca. Voy a extrañar su forma
de platicar las cosas como si te estuviera contando un secreto y sus historias
de fantasmas que me cuenta aunque sabe que no creo en ellas, porque de todos
modos me emocionan. Voy a extrañar sus comentarios random y las referencias a
memes que sólo nosotros entendemos y voy a extrañar los videos que manda a las
12 AM y las películas que recomienda, aunque sean de miedo. Voy a extrañar que
siempre nos seguimos la corriente en todo, no importa qué tan raro sea:
mensajes sobre las peleas de letras, un perrito con dibujitos o nuestras bromas
a Paloma. Voy a extrañar que siempre tenga un libro o una canción o una
película para hablar y que cante mientras toca la guitarra de mi hermana,
aunque no le guste que le haga trenzas mientras lo hace. Pero sobretodo voy a
extrañar que, aunque pienso que a veces soy muy enfadosa o incómoda o
superficial o mis chistes sobre mi atracción hacia él o que pienso que es un
pervertido, que todo eso es demasiado y ya no va a encontrar razones para
hablar o pasar tiempo conmigo; a pesar de eso, siempre cuando llega al bosquecito
antes de grecolatina se sienta cerca de mí y me platica algo que le pasó en el
camión o sobre el libro que venía leyendo o la película que vio ayer. Y sobre todo
voy a extrañar a Paloma, una de las primeras amigas reales que tengo con la que
puedo ser completamente yo y con la que siento que puedo hablar de cualquier
cosa, ya sean temas serios o puras tonterías. Voy a extrañar nuestras
interminables pláticas en clase que estresaban a todos pero a nosotras nos
mantenían divertidas y voy a extrañar sus gritos y sus “¡Iso!” cuando quería
que le hiciera caso en algo.
Voy a extrañar que nos burlemos la una de la otra pero al
mismo tiempo siempre nos apoyemos. Voy a extrañar escuchar sus historias random
y la manera en la que siempre escucha las mías y voy a extrañar molestarla con su
sexualidad y su altura y la UNAM y su ortografía y todo, en realidad. Voy a
extrañar que me explique en Grecolatina y en Filología cuando no entiendo y que
no se dé cuenta de que es más lista de lo que ella misma se cree capaz de ser.
Voy a extrañar su amor por cada vestido que ve y por los suéteres y chamarras
amarillos y voy a extrañar que siempre llegue tarde pero siempre tenga una
excusa súper elaborada, excepto en las clases de Roberto, esas sólo porque su
cuerpo la odia. Voy a extrañar darle la mano cuando decimos “parkour”. Voy a
extrañar molestarla con que desaparece y que me cuente sobre su gato y su perro
y su hermano y sus hermanas y su mamá y su papá y sus primas y todo. Pero
sobretodo voy a extrañar que siento que nunca va a dejar de ser mi amiga, sin
importar lo que pase.
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