Lleva tu guitarra, busca canciones desconocidas para iluminar el día.
Si extrañas reír, sentirte libre de tareas, si necesitas música en tu vida,
inventa salidas los jueves, reuniones los sábados, entradas los domingos.
Si una salida con tus amigos significa no hacer tu tarea cuando puedes,
guarda las lecturas, conserva los recuerdos, espera malas notas.
Si un paste es mejor compartido y te lleva a tomar una foto increíble,
vuelve al mismo punto por recuerdos, por comida, por revuelo.
Si una botella de refresco cae abierta al suelo y su contenido estalla,
ríe ante la cara atónita de todos, ante las gotas esparcidas en las fotos.
Si un juego de preguntas te lleva a la respuesta que temías,
haz más preguntas, cuida las respuestas, entrega tus verdades.
Si una amistad te hace llorar, si una lágrima te lleva a muchas más,
déjate abrazar, no te quieras apartar, sólo es un recuerdo que guardar.
Si una despedida te hace temer porque hay otra sonrisa que se irá,
consérvala aún en enero, no te vayas con ella, no te vayas en invierno.
Si la lluvia empaña el recuerdo y emborrona las luces de la ciudad,
deja que el cielo se caiga mientras cuentas minutos de comida.