domingo, 30 de septiembre de 2018

Si es real...

Si los miércoles, más especiales que otros días, son de música y poesía,
Lleva tu guitarra, busca canciones desconocidas para iluminar el día.
Si extrañas reír, sentirte libre de tareas, si necesitas música en tu vida,
inventa salidas los jueves, reuniones los sábados, entradas los domingos.
Si una salida con tus amigos significa no hacer tu tarea cuando puedes,
guarda las lecturas, conserva los recuerdos, espera malas notas.
Si un paste es mejor compartido y te lleva a tomar una foto increíble,
vuelve al mismo punto por recuerdos, por comida, por revuelo.
Si una botella de refresco cae abierta al suelo y su contenido estalla,
ríe ante la cara atónita de todos, ante las gotas esparcidas en las fotos.
Si un juego de preguntas te lleva a la respuesta que temías,
haz más preguntas, cuida las respuestas, entrega tus verdades.
Si una amistad te hace llorar, si una lágrima te lleva a muchas más,
déjate abrazar, no te quieras apartar, sólo es un recuerdo que guardar.
Si una despedida te hace temer porque hay otra sonrisa que se irá,
consérvala aún en enero, no te vayas con ella, no te vayas en invierno.
Si la lluvia empaña el recuerdo y emborrona las luces de la ciudad, 
deja que el cielo se caiga mientras cuentas minutos de comida.




martes, 25 de septiembre de 2018

La caída del pensamiento

Miles de millones de gotas caen sobre la humanidad, sobre el suelo y las plantas. Limpian y cambian todo. Tres estudiantes divertidos observan el caos. Nadie se esperaba una tormenta a las siete de la tarde; es gracioso, porque siempre llueve a las siete de la tarde. El tiempo se ralentiza, siempre lo hace cuando somos capturados por un momento; las gotas rebotan, saltan y se estrellan contra los pocos atrevidos que caminan bajo ellas; contra el muchacho cuya única protección es una bolsa de plástico que cubre su cabeza ("lo primero que nos enseñan de chiquitos es a no ponernos bolsas en la cabeza para no ahogarnos", comenta Isa); contra el joven de barba que, sin siquiera parpadear, se enfrenta a la lluvia y, no ha dado tres pasos cuando está empapado.
Cuando la tormenta remite, se ven más estudiantes apiñados bajo grandes paraguas que tiritan indignados. El caos continúa. Los tres espectadores de antes ya no ríen. Ya no son tres. Una de ellos se ha alejado varios metros para comprobar el nivel de agresividad de quien los tiene cautivos a tan inconvenientes horas de la tarde que se convierte en noche a una velocidad alarmante. Quedan dos espectadores sentados frente al desastre general. Ven avanzar el tiempo que se pierde con las personas y los fragmentos contenidos en él. Ven a su tercera espectadora a lo lejos; ven lo que tanta tarea les hace pensar: "Es el signo lingüístico en toda su expresión", comenta una de los dos, distraída al ver cómo el agua, la lluvia, las gotas entran en contacto con los charcos formados de accidentes, caídas libres, entes líquidos y transparentes; crean pequeñas ondas que se expanden sin límites ni arrepentimiento. La materia psíquica se une a la materia fónica por fuerza de gravedad y crean el signo lingüístico al combinarse.
Es un momento catártico, poético, desautomatizante y... Richie lo arruina: "Ay, Cabsan, qué ñoña eres. ¡El signo lingüístico", se escandaliza y ríe. Ella también ríe. No dejará de llover; el signo con los elementos que lo conforman se hacen lodo; mañana no quedará nada, ni caos, ni pureza ni transformación, sólo el olvido del día anterior.






domingo, 23 de septiembre de 2018

Nos volvimos acompañados

Ricardo nos habló de un adiós inevitable y absurdo y, de algún modo, transgredió la soledad que nos asedia. Paloma nos compartió sus inseguridades y caos personales y, en cierta forma, superó ese miedo que la hundía en blanco infinito. Isabel admitió las decenas de momentos que no sólo iba a extrañar, sino que no deseaba olvidar y, por otro de esos momentos, uno nuevo, fuimos capaces de comprender. Por mi parte les hablé de amores y despedidas, de días viciados por suposiciones y secretos ocultos, anunciados en blogs de siglos anteriores. Y de alguna manera, luchamos juntos contra el vacío asfixiante. 
Nos volvimos un enigma. Porque al estar juntos, condición existencial para crecer como unidad, la posibilidad de vivir y morir solos, como mueren todos, perdió peso y realidad desde nuestra percepción. No fue porque Ricardo externara su dolor; no fue porque Paloma se sintiera perseguida por dudas; no fue porque Isabel nos regalara sus pensamientos en poesía; ni porque yo permitiera que conocieran otra prisma mía. 
Fue más que compartir pensamientos amorfos en forma de lengua; fue música en mañanas nebulosas, soleadas o adormiladas; fue hacer tarea con ayuda, aliento y diversión; fue tomar frappés, comer elotes y ensaladas; fue andar en coche y casi morir juntos en varias ocasiones; fue escuchar los gustos personales de cada uno. Fue, aunque va contra las reglas universales del lenguaje, transferir un acontecimiento de un fluir de pensamiento a otros tres fluir de pensamiento. Fue adquirir un momento, una idea, una sensación o un sentimiento de otra esfera de vida. No sólo su significado, sino la experiencia en sí. Fue sentir ese adiós inexplicable e inminente; sufrir por dudas hiperactivas; abrazar y atesorar momentos... sentirse acompañado.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Seres Preposicionales

Vamos a una biblioteca gigante ante los minutos que avanzan felices bajo nosotros. Cabemos apenas en el auto con grandes expectativas contra lo recomendado. Venimos de ningún lado y desde todos. En nuestra burbuja de música entre amigos vamos hacia el sueño de todo lector. Conduciremos hasta que el camino se acabe. Conduciremos para que el camino nos lleve por fin al lugar deseado sin más misterio sobre lo que habremos de encontrar tras el universo infinito de posibilidades escritas, colocadas en repisas. Y llegaremos.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Lo que somos - Isa S. N.

Y voy a extrañar a Javi. Y sigo extrañando a Carlos.
Pero sobretodo voy a extrañar a Ziklali o Zivlalli o Civlaliki o cualquier variación de su nombre que le quieras decir, mientras no sea el real. Voy a extrañar su voz de traducción de A&E, porque aunque ella diga que no es cierto que habla así, no puede esconder los “oh vaya” y “wow” y “rayos” y “no puedo creerlo”. Voy a extrañar su inocencia que es de niña chiquita pero totalmente real, como si enserio hubiera vivido en una burbuja. Voy a extrañar que se pone loca cada vez que toma chocolate y que me pida que la peine y los ademanes que hace con sus manitas cuando quiere que le dé algo de comida y voy a extrañar que siempre pide elote mediano y se burla de que yo pido papas. Voy a extrañar su forma de combinar el amarillo con el tinto y voy a extrañar molestarla sobre ordeñar vacas cuando lleva su overol a la escuela. Voy a extrañar sus anillos y sus collares y sus botas y voy a extrañar la forma en la que me hace sentir un poquito mejor siempre que sonríe grande, grande, grande. Pero sobretodo voy a extrañar que aunque siempre pienso que con mis comentarios voy a alejarla y que algún día se va a hartar de que una niña que no ha vivido nada la presione a vivir más, siempre terminamos caminando una a lado de la otra, contándonos cualquier cosa, burlándonos de nuestra forma tan diferente de ver la vida. Y sobre todo voy a extrañar a Ricardo y a sus chistes sexuales a los que siempre termino contestando, algunas veces con algo peor y algunas veces con un “Ricardoooo, no puedes decir eso” Voy a extrañar sus preguntas sobre todas las tareas que todavía tenemos dos días más para hacer y sus ganas de estudiar para exámenes que ni siquiera están cerca. Voy a extrañar su forma de platicar las cosas como si te estuviera contando un secreto y sus historias de fantasmas que me cuenta aunque sabe que no creo en ellas, porque de todos modos me emocionan. Voy a extrañar sus comentarios random y las referencias a memes que sólo nosotros entendemos y voy a extrañar los videos que manda a las 12 AM y las películas que recomienda, aunque sean de miedo. Voy a extrañar que siempre nos seguimos la corriente en todo, no importa qué tan raro sea: mensajes sobre las peleas de letras, un perrito con dibujitos o nuestras bromas a Paloma. Voy a extrañar que siempre tenga un libro o una canción o una película para hablar y que cante mientras toca la guitarra de mi hermana, aunque no le guste que le haga trenzas mientras lo hace. Pero sobretodo voy a extrañar que, aunque pienso que a veces soy muy enfadosa o incómoda o superficial o mis chistes sobre mi atracción hacia él o que pienso que es un pervertido, que todo eso es demasiado y ya no va a encontrar razones para hablar o pasar tiempo conmigo; a pesar de eso, siempre cuando llega al bosquecito antes de grecolatina se sienta cerca de mí y me platica algo que le pasó en el camión o sobre el libro que venía leyendo o la película que vio ayer. Y sobre todo voy a extrañar a Paloma, una de las primeras amigas reales que tengo con la que puedo ser completamente yo y con la que siento que puedo hablar de cualquier cosa, ya sean temas serios o puras tonterías. Voy a extrañar nuestras interminables pláticas en clase que estresaban a todos pero a nosotras nos mantenían divertidas y voy a extrañar sus gritos y sus “¡Iso!” cuando quería que le hiciera caso en algo.
Voy a extrañar que nos burlemos la una de la otra pero al mismo tiempo siempre nos apoyemos. Voy a extrañar escuchar sus historias random y la manera en la que siempre escucha las mías y voy a extrañar molestarla con su sexualidad y su altura y la UNAM y su ortografía y todo, en realidad. Voy a extrañar que me explique en Grecolatina y en Filología cuando no entiendo y que no se dé cuenta de que es más lista de lo que ella misma se cree capaz de ser. Voy a extrañar su amor por cada vestido que ve y por los suéteres y chamarras amarillos y voy a extrañar que siempre llegue tarde pero siempre tenga una excusa súper elaborada, excepto en las clases de Roberto, esas sólo porque su cuerpo la odia. Voy a extrañar darle la mano cuando decimos “parkour”. Voy a extrañar molestarla con que desaparece y que me cuente sobre su gato y su perro y su hermano y sus hermanas y su mamá y su papá y sus primas y todo. Pero sobretodo voy a extrañar que siento que nunca va a dejar de ser mi amiga, sin importar lo que pase.


Presente en Dosis de Recuerdo -by Isa S.N

Voy a extrañar los elotes a las 10:30 de la mañana y quedarme dormida en la biblioteca porque cuando voy, el tiempo se cancela y hasta yo dejo de existir.Voy a extrañar caminar por la escuela los viernes cuando siento que todo está más fresquito y brillante.
Voy a extrañar no saber cómo sentarme en la tierra del bosquecito cuando traigo falda y cuando por fin traigo suéter para ponerlo debajo de mí, que se llene de plantitas y encontrarlas durante tres semanas y que parezca que nunca van a dejar de aparecer.
Voy a extrañar tener que ir a un baño y después a otro y después a otro y otro y otro y otro, hasta llegar al de trabajo social porque ahí sí hay papel y voy a extrañar saludar con una sonrisa al de las pulseritas y a los del café y a las personas que me topo en los pasillos. Voy a extrañar tratar de no caminar sobre las cositas amarillas para los ciegos y voy a extrañar el “ah, mira qué interesante” de Gaby porque, aunque a veces suena sarcástico, siempre escucha con atención nuestras preguntas, no importa cuánto la defraudemos. Y voy a extrañar cuando Eva se ríe de algo que digo y no sé si se está riendo de mí o conmigo, pero no me importa tanto porque se ve muy divertida y voy a extrañar que siempre va acompañada de una mirada de Dani Faldas que siempre me resulta enigmática ¿qué estará pensando? ¿Me odia?
Voy a extrañar el chocolate caliente y el frappé de chocolate y las paletas de hielo e ir con Ponchito y a la Cueva de los Leones y al Café Olé. Voy a extrañar leer las tres primeras páginas de las lecturas de Grecolatina antes de rendirme y esperar que haya un momento en la clase donde me pueda meter entre la conversación de las primeras personas y explicar un solo renglón de la manera más extensa que pueda. Y voy a extrañar empezar libros por gusto y no poder pasar las páginas, atorada en los primeros capítulos porque siempre hay algo más que leer, algo más que estudiar. Y voy a extrañar las clases de Joaquín aunque voy a estar muy feliz de que hayan terminado porque estoy cien por ciento segura de que no voy a extrañar el cuaderno de trabajo de latín y acordarme el lunes a las siete de la noche que tengo una lectura de filología para el día siguiente. Voy a extrañar las miradas que cruzo con Ingrid en clase que me hacen sentir que compartimos un secreto que sólo ella y yo entendemos; las que cruzo con Sulema como si nos estuviéramos burlando de algo, aunque nunca estoy muy segura de qué es. Voy a extrañar el caminito en el jardín de filosofía para llegar con Ponchito y a los desconocidos que vez en cuando me acompañan con sus miradas y me gusta fingir que no estoy al tanto de su presencia. Voy a extrañar lo feliz que se siente mi Pandora con los postres de Dany a las siete de la mañana y lo feliz que se siente mi corazoncito con la compañía de las Renatas, que siempre tienen una sonrisa y algo que platicar. Voy a extrañar las pláticas de Roberto, tan llenas de literatura, aunque cuesten tantos minutos perdidos y levantadas temprano en vano. Voy a extrañar la risita y el “hola, compañeritos” de Elizabeth. Voy a extrañar que, aunque sea tan buen maestro, las últimas semanas Joaquín todavía tenía que buscarme cuando me nombraba en la lista dos veces por semana. Voy a extrañar subir las escaleras para ir al baño y cruzar el bosquecito para ir a los puestos de afuerita de la escuelita. Voy a extrañar las risitas de Adrián y que a veces las escucho después de mis peores chistes. Voy a extrañar todos los “salud” que suenan uno arriba del otro siempre que estornudo, aunque lo haga cinco veces cada clase, cinco veces al día. Voy a extrañar ver a Sam y pensar que es muy cool, y preguntarme si alguna vez le voy a caer bien a Betty. Voy a extrañar sentarme entre los estantes de libros en la biblioteca y hojear historias que se quedan y me esperan ahí. Voy a extrañar jugar Basta de Isa y que griten todos para contestar preguntas que se me acaban de ocurrir. Voy a extrañar que nos sentemos entre los árboles a platicar todos en nuestra Sororidad de los 2017 B de Letras, bien unidos aunque no parezca. Voy a extrañar tratar de aprender las terminaciones para genitivo y nominativo y dativo y ablativo y vocativo y acusativo, de las cinco declinaciones. Voy a extrañar que mis compañeros hablen de lo mucho que les estresa griego, porque me hace sentir un poco mejor por no haberla agendado. Y voy a extrañar a Javi. Y sigo extrañando a Carlos.

La invención del ave

En el filo de su imaginación habitamos. Estamos presentes solo si ella nos piensa. Ahora es así. En nuestro campo visual hay una fuente. El agua cae en cascada como los pensamientos que nunca tuvimos fuera de la clase de Latín. Nadie les presta atención a las gotas de recuerdos que se pierden. Algo nos rodea, no soy capaz de definirlo, quizá sólo sea melancolía, tristeza o cansancio; pero es algo pesado, casi tangible y difícil de ignorar. Un silencio fascinante nos envuelve. Hasta las partículas y motitas de polvo que brillan a la casi inexistente luz del sol parecen congeladas a la espera de que algo suceda. El agua de la fuente frente a nosotros sigue su curso, como todo lo demás; pero nosotros no nos regimos con las reglas universales de tiempo y espacio. Paloma, nuestra pensadora personal, así lo ha dispuesto. Estamos contenidos en un par de canciones, en sus silencios y explosiones; en un paseo en coche hacia un destino definido con final incierto; en una tarea por hacer acerca de un pasado olvidado y perdido, pero importante; en tardes lluviosas, en mañanas aburridas y en días muy cortos.