domingo, 31 de agosto de 2025

Para todos nosotros es el fin

Mentirme es mi prosa favorita:
Me dije que quizás podíamos suavizar la caída.
Sabía que no habitaba en mí la fuerza para irme por mis propios medios.
Quería ralentizar lo inevitable, mantenernos en el bucle conocido de un tal vez.
Pero siempre supe agradecer las desgracias que me volvían creyente y me volvían poeta, que nos hacían compartir esta vida a medias.
Y no, ya no queda nada, ni el imaginario, ni la esperanza. Para todos nosotros es el fin.

sábado, 23 de agosto de 2025

Porque este dolor cansino es todo lo que puedo sentir por ti.


Repetición

Está pasando de nuevo, que tu sombra es más fuerte que tu ausencia. 

Está pasando de nuevo, que el abismo se alimenta de mi esencia, 

Está pasando de nuevo, que este frío ha poblado mi cabeza.


Del color en las paredes

Odio las tazas pequeñas de café, pero son tan bellas, diminutas con corazones aún más diminutos hechos de espuma. 

Lo que más me gusta de estos restaurantes de paredes verdes son sus luces amarillentas. Las hay por todos lados, en el interior de la casa, en el patio, colgadas en series de un lado a otro, en los anaqueles, en la entrada, en la fachada, es que no podría ser de otra manera, no imaginas luces led cuando visitas estos establecimientos, casas grandes y antiguas donde sirven diminutas tazas de café en mesas de madera que deseas llevar a casa, rodeadas de cuadros que se recargan en pareces, pero verde bosque, y las tazas son azul índigo, y los platos color menta arenoso. 

Y de las paredes del patio juegan a entrelazarse y correr entre los ladrillos enredaderas de frivolidad casi ordenada. Hay una reunión de trabajo fuera, al parecer siempre las hay cuando decido visitar nuevos lugares. Y un paraguas yace colgado en una mesa cercana, ahí los clientes pueden dispensarse agua y a través de la ventana se desdibujan los colores de la cocina, donde se preparan cafés diminutos en tazas índigo azucarado. Y yo solo puedo pensar en las paredes verdes, en las luces cálidas y en la naturaleza del techo del patio, con vigas de madera y material traslúcido para dejar pasar la luz del exterior, pero no la lluvia. Nunca la lluvia. 

Otro sorbo de café es preguntarse qué pasaría si lo dejara caer [accidentalmente] sobre la superficie amaderada, si el perfecto índigo o el verde menta terminaran por estrellarse contra la bonita pared verde, preguntarse qué color se crearía en la colisión. Ignoro esos pensamientos porque he aprendido a hacer lo que se espera, porque es una bonita mesa y taza y pared. Y afuera llueve a cántaros.

Conversaciones parentéticas

 A veces extraño los paréntesis dentro de los paréntesis que cortaban otros paréntesis cuando hablaba contigo.

¿De qué estás huyendo, querida mía? ¿De quién te escondes que te cuestan tanto esfuerzo los días feriados?

lunes, 11 de agosto de 2025

El silencio blanco

Nos vi caer desde tan alto.
Sentí el vértigo y luego vi mis intestinos en el suelo.
Mi corazón unos metros más allá.
Nos odié por esperar tanto.
Desée haberme ido la primera vez.
No me refiero a nuestra primera discusión, 
Cuando tus lágrimas se volvieron mi mar 
Y me sentí asfixiado, indefenso.
Tampoco la primera vez que vi la decepción 
De pie entre nosotros en una habitación.
No. Más bien fue la primera vez que ese silencio blanco inundó todo, 
Se adhirió a las paredes y enmoheció el techo.

Al inicio no lo reconocí, 
Nunca lo habíamos visto ni oído 
Y ninguno hizo nada para detenerlo.
Ahora pienso en las paredes de un bonito color menta.
No quedó nada de eso,
Inundadas por ese silencio salitroso
Que oprimía el pecho y causaba alergia a los sillones.
El silencio de los malentendidos.
Lo pienso ahora y creo que habría podido hacer algo.
Moverme. Zarandearnos,
¡Cualquier cosa! 
Con tal de que nos sacara del estupor.
Creo que ambos estuvimos en shock por mucho tiempo.
Hasta que fue tarde.

Caímos desde tan alto.
La gravedad cambió sus reglas aquel día.
Se sintió imprevisto, un golpe sordo y estaba hecho.
Fue como caer en cámara lenta, como no caer en absoluto.
Verlo sin entender, desde fuera como los testigos que fuimos.
Nos vi caer desde tan alto.
Porque a veces está bien caer.
Porque crees que existirá otra persona.
Por desgracia, no muchas están dispuestas a caer.
Y hacen bien.
Míranos, estrellados contra el piso,
Desparramados de realidad,
Enterrados en esta distancia
Que creamos con prisas,
Con la esperanza de disipar...

Sólo si me esfuerzo por sentir encuentro ese regusto amargo

sábado, 9 de agosto de 2025

Día mar

Los creí eternos, 
como el mar,
Llenos de inconstancia,
pero de pendiente lineal.

Los creí presentes
Como se está cuando se quiere,
Hombro con hombro
Sólo por el placer de estar juntos 

Fue mi error
Mi expectativa,
Mi vil esperanza.
Sólo fuimos una caracola vacía 

Un arrastre cansino en la arena.
Una ausencia anunciada
Una última sonrisa
Sin saber que era la última brisa marina.