Así que, por si acaso, lo hago.
Le hablé de ti, de tu voz y de cómo cargabas a Poli,
Sonreí mientras mis palabras salían a torrentes en un intento por no perder su atención.
"¿Quieres pimientos?", Preguntó de pronto, después de mirarme a la cara mientras le contaba,
Como si no hubiera escuchado una sola palabra.
Me detuve en seco, el golpe de aire cerró mi garganta y apenas pude pronunciar un "No" lleno de confusión.
Ella se marchó sin percatarse de nada,
Preguntándose si quizás los pimientos los querría mi hermana.
Estoy cansada de parecerme a ella,
Pero a quién me iba a parecer si no.
Me da miedo habitar en su cerebro,
Que mi piel sólo sirva para cubrirme los huesos.
Me pregunto si mi buena suerte viene de las estrellas, esas bolitas de fuego titilantes, tan lejanas, tan ajenas, tan perplejas como Dios,
¿Acaso Dios es también una estrella?
En un sentido, supongo que lo es,
Todo el mundo ha escuchado sobre él.
Me refiero a si, como supernova, también ha muerto, si se ha convertido en un agujero negro, y sigue brillando a la espera de ser olvidado.
Vaya desastre que está causando, es difícil de ignorar. Más aún de olvidar.
¿Se puede esperar algo cuando ya se ha muerto?
Morir ha de ser aburrido si sólo se vive esperando. "Por mí esperan las costas, y en mi brazo ponen su esperanza", dirá la lápida de Dios.
El mar se secará, y la desesperanza se cernirá sobre la tierra.
No son buenos tiempos para ser Dios. Todas esas muertes, todas esas quejas y oraciones, plegarias, maldiciones, que suben directo al cielo. Pero le agradezco por si acaso. Porque no se ha ensañado conmigo, porque me ha dejado vivir, aunque hable de herejías y otras diversiones que dudo que le hagan reír.
Le hablé de ti, a mamá, a Dios nunca le cuento nada, se supone que todo lo ve y, sinceramente, debe ser aburrido para él escuchar aquello que ya sabe, recibir peticiones que no planea conceder. Todo es un plan de Dios, ¿Acaso no les importa? ¿Para qué planear tanto si nadie queda conforme al final?
Es mal momento para ser Dios, se espera tanto del oficio, pero las líneas de comunicación están cortadas (intente de nuevo más tarde, suena desde el agujero negro, simple silueta de la ausencia de Dios).
Hay un montón de ibuprofeno entre las nubes, el ruido nunca se detiene, antes de volverse estrella, Dios sufría de jaquecas, le molestaba tanto la luz, de ahí la supernova, por eso su explosión, ahora es un agujero negro que consume vidas, mal momento, pésimo servicio, no seas Dios.
Le hablé de ti, creí que levantaría las cejas y daría su opinión, una opinión fuerte, "sin intención de ofender", pero se mantuvo transparente, pensando en los pimientos y luego se marchó. Quizás tiene razón, debería agradecerle a Dios. No por ti, sino por su falta de atención.
Sé que hace lo que puede, que no está viviendo el sueño, que para ella, su vida acabó a los cuarenta. Siempre pienso en regalarle libros, en convencerla de salir, pero ella dice que tiene suficiente con la casa y el jardín.
Ahora también va a la iglesia, a encontrarse a sí misma, lo que tiene sentido, pues Dios rara vez se aparece por ahí.
Así que, contra mi voluntad, si mamá quiere que le agradezca a Dios, lo hago mirando a las estrellas, lo hago por si acaso, por si aún existe algo que vale la pena.
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