martes, 18 de noviembre de 2025

De la labor del tiempo

​A veces tengo tanto miedo del paso del tiempo, ni siquiera hay tiempo de preocuparnos, vivimos en la ocupación inmediata, el ahora mismo, todo categorizado en la emergencia y no promete cambiar. Nos desplazamos por los días a cada vez mayor velocidad y todo son responsabilidades y deberes disfrazados de sueños y deseos, de mensajes subliminales que nos indican lo que está mal y lo que está bien querer.

Tengo miedo por no soñar con endeudarme, por rehuir los pasatiempos “normales” y retroceder ante las olas consumistas y de satisfacción fugaz, pero nadie me entiende y me llaman loca, de carácter tacaño y muchas veces posesivo al pensar en mis formas de gastar.

Yo solo pienso en comprar libros y comida y renta y servicios, salir con mi novio y amigos, y de vuelta a empezar. 

No tengo más que decirle a todo el mundo que estoy viviendo otra vida, tal vez a la suya muy distinta, pero es mi tiempo, es mi sueño que no encaja con lo que la sociedad estipula y adoctrina. Y no siento que me esté quedando atrás, aunque como manchas borrosas los veo pasar y pasar. Más bien quisiera saltar al tiempo, volver a distinguir la línea entre el escrolleo excesivo y el antiguo aburrimiento.

¿Hace cuánto que no pienso? Es que nunca me detengo y no hay tiempo de pensar. ¿Esta soy yo o solo el conjunto de un comienzo entre la realidad y el vacío de un espacio virtual? Si cierro los ojos, ¿puedo recordar algún número telefónico, la conversación más reciente que tuve, mi desayuno de ayer? Si cierro los ojos, ¿seré capaz de detener esta sensación de vivir a la escapada, de prender y apagar pantallas, de correr tras los camiones y despertar en la oscuridad para repetir el ciclo e ir un día más a trabajar?

Y no es que no me guste, ¿acaso no sonrío como si fuera feliz? Más bien es que no me es suficiente. Quisiera dormir más, amar más, leer más, pintar, escribir, incluso tener tiempo para llorar,  pero ya estamos viviendo todos nuestros minutos al mismo tiempo. Y si hubiera más horas en el día, seguro el sistema también los haría suyos para que trabajemos más. 

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