La carretera se extiende sin cansancio frente a mí
Sé que te has marchado de este pueblo, donde fue tu fin
La torre de un reloj abandonado atestigua que fue así
Lo confirma el sol, tan insistente y tan cansado de vivir
y las espigas entre firmes y flexibles, aún leales hacia ti
Ahora, seguiré la vía, la misma que siguieron las hormigas
Cuando construían el tiempo inconstante con marfil
que midió tus pasos y tus días, tus años y tus risas
Seguiré ese tren que te llevó lejos de esta cima
hacia un nuevo inicio donde no habitan las prisas
Seguiré los maizales amarillos, los negros y los pintos
Que sembraste con esmero para mantenernos vivos
seguiré tu alma, y tu silueta que vuela con los mirlos
Me apropiaré del silencio grabado en lo familiar de los ruidos
Y esperaré que al reunirnos podamos ser los mismos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario