Pasos apresurados y montones de luz resonaban contra azulejos impotentes
Pequeños objetos brillaban acusadoramente, uno a uno me declaraban culpable
Las voces de pasillos contiguos seguían su curso, así como todo lo demás
Tus ojos, un misterio entre divertido y resignado, al final de todo, indescifrable
Mis manos, aún congeladas en el último movimiento guardado en ese instante
Sobre unos paquetes de plumas recién traídos, aún sin acomodar en los estantes
La mitad del contenido yacía esparcido sobre el blanco ideal de uno de esos martes
La otra me acusaba de descuido o lo hubiera hecho de conseguir un informante
Permanecimos callados, rodeados de objetos tirados y otros bien organizados
Poco a poco el aire se aligeró, volvió a fluir entre nosotros, espectante
"No es nada", dijiste con calma, "sólo plumas dispersas, estrelladas"
Evité mencionar que a la vez se encontraban enojadas e indignadas
Pero quién creería que eran tan malhumoradas, que podían sentir
Que antes de derramar su tinta para nuestros propósitos solían reír
"No fue mi intención", y de esa manera deliberada te mentí
Tal vez no importaba realmente, no existía otra forma de conocerte
Me disculparía en unos meses, después de citas, después de verte
Te escuché decir "No puedes enamorarte en el pasillo de un súper
no de un extraño, no aún en diciembre", pero sí pude y tú también
Aunque lo repetiste una y otra vez. Lo dijiste después de una tarde
De cine a las siete y en otra ocasión, durante una puesta de sol
En un tejado prohibido. Sí te enamoras en el pasillo de un súper
Te enamoras de desconocidos, de otro modo, esto no habría ocurrido.
Las voces de pasillos contiguos seguían su curso, así como todo lo demás
Tus ojos, un misterio entre divertido y resignado, al final de todo, indescifrable
Mis manos, aún congeladas en el último movimiento guardado en ese instante
Sobre unos paquetes de plumas recién traídos, aún sin acomodar en los estantes
La mitad del contenido yacía esparcido sobre el blanco ideal de uno de esos martes
La otra me acusaba de descuido o lo hubiera hecho de conseguir un informante
Permanecimos callados, rodeados de objetos tirados y otros bien organizados
Poco a poco el aire se aligeró, volvió a fluir entre nosotros, espectante
"No es nada", dijiste con calma, "sólo plumas dispersas, estrelladas"
Evité mencionar que a la vez se encontraban enojadas e indignadas
Pero quién creería que eran tan malhumoradas, que podían sentir
Que antes de derramar su tinta para nuestros propósitos solían reír
"No fue mi intención", y de esa manera deliberada te mentí
Tal vez no importaba realmente, no existía otra forma de conocerte
Me disculparía en unos meses, después de citas, después de verte
Te escuché decir "No puedes enamorarte en el pasillo de un súper
no de un extraño, no aún en diciembre", pero sí pude y tú también
Aunque lo repetiste una y otra vez. Lo dijiste después de una tarde
De cine a las siete y en otra ocasión, durante una puesta de sol
En un tejado prohibido. Sí te enamoras en el pasillo de un súper
Te enamoras de desconocidos, de otro modo, esto no habría ocurrido.