Es increíble cómo pasamos la vida nadando en olas de palabras
Nadando dentro del inmenso mar de libros que custodian la verdad.
Es increíble cómo la vida se nos va entre páginas y tinta, entre espuma y poesía,
Poesía que aunque hermosa también es venenosa porque trae recuerdos indeseados,
Es increíble cómo los personajes de los libros y los de la realidad son hermanos,
Personajes basados en la estática y descolorida realidad, barcos de mentiras o ficción.
Es increíble cómo un pequeño tomo de trescientas páginas grita y susurra a la vez,
Grita finales trágicos que han pasado, susurra secretos que ha jurado ocultar,
Es increíble que cuando las letras parecen apilarse sobre los renglones existe prisa,
Prisa por revelar los misterios entrañados en sus párrafos convertidos en brisa marina,
Es increíble viajar a través de los ojos de otra persona, ver el mundo a través de letras,
Letras que alguna vez fueron sólo ideas sueltas y resueltas esperando ser plasmadas.
Es increíble el modo en que una chamarra de plumas rosa juega con la mente,
Cómo un polaco malhumorado puede sacarnos sonrisas ante sus miradas heladas,
Es increíble que un chocolate en una olvidada cafetería cambie el color de la vida,
Cómo una historia bañada en olvido y fama a la vez se vea transformada por amor fraternal,
Es increíble que existan palabras robadas, sin hogar y solitarias, varadas en el mar de palabras.
Cómo un rosal puede pinchar con su gentileza y un farero causar desastres al alumbrar el camino.
Es increíble que un libro de tan poca extensión sea capaz de iluminar el alma y llevarnos lejos,
Que una pizca del olvido allí narrado nos consuele dentro de nuestro propio palacio sin habitaciones,
Es increíble que cuando todo parece negro y desolado algo nos puede mostrar la luz, nos da calor,
Que cuando los personajes dicen adiós, aún queda el autor de la obra que es quien decide el final,
Es increíble la cantidad de cosas insignificantes que parecen ser increíbles dentro de la monotonía,
Que un mar de palabras espere y permanezca a pesar de que engulle lo que a él llega, a nosotros...