El reloj de la cocina se ha detenido,
El cambio de la pila fue tan necesario como inútil,
No logramos que las manecillas volvieran a avanzar.
Lo he mirado de mala manera varias veces,
Lo he envidiado por su fortuna,
Y mientras tanto, él sigue allí colgado en la pared,
Es un girasol que sonríe en lo alto,
Con horas congeladas, horas jamás pasadas.
Me gustaría estar en su lugar, guardando el tiempo,
Reteniendo los minutos que se esfuerzan por pasar,
Ajeno al paso de su propio contador.
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